lunes, 31 de agosto de 2009

El mundo y sus demonios - Carl Sagan

EL MUNDO Y SUS DEMONIOS.
CARL SAGAN, ASTRÓNOMO ESTADOUNIDENSE DE RENOMBRE INTERNACIONAL, DEDICÓ PARTE IMPORTANTE DE SU TRABAJO A LA DIVULGACIÓN DE LA CIENCIA. RECIBIÓ A LO LARGO DE SU VIDA NUMEROSAS DISTINCIONES. MURIÓ EN 1996 DEJANDO TRAS ÉL UNA IMPORTANTE OBRA. EN SU BÚSQUEDA POR ACERCAR AL PÚBLICO EN GENERAL AL FASCINANTE MUNDO DE LA CIENCIA.
Argumenta con lucidez sobre el valor del pensamiento científico como el instrumento que el hombre tiene en sus manos para salvaguardar los logros de la civilización.
“El mundo y sus demonios” es una poderosa denuncia de los mitos modernos; los fraudes intelectuales; el descuido en las formas de pensar y argumentar; la credulidad ante lo que afirma cualquiera que se atribuye autoridad, la intolerancia frente al juicio independiente que se atreve a poner en duda las creencias y los valores dominantes; la manipulación de la ignorancia y el temor.
“El mundo y sus demonios” es una reflexión sobre la más profunda de las contradicciones de nuestro tiempo: el desarrollo científico sin precedentes que impregna todos los espacios de la vida social convive con los demonios de la ignorancia, el fanatismo y la renuncia a la independencia de juicio.
Controvertido, provocador y sugerente. “El mundo y sus demonios” es sin duda un libro que permite el debate, la discusión, la polémica.
De el capítulo 7 de este gran libro, titulado “El mundo poseído por demonios”, trataré de presentar algunas ideas que sirvan a los lectores de “EL CARTÓN DE LAGOS” para ayudar a Carl en la difusión de la ciencia al servicio de la humanidad; presentada esta aclaración, entremos en materia…
“Hay mundos poseídos por demonios, regiones de total oscuridad”.
Upanisad de Isa
(India, 600 a. J. C. aprox.)

“El temor de las cosas invisibles es la semilla natural
de lo que cada uno llama para sí mismo religión”.
Thomas Hobbes,
Leviatán (1651)
“...Los dioses velan por nosotros y guían nuestros destinos, enseñan muchas culturas humanas; hay otras entidades, más malévolas, responsables de la existencia del mal. Las dos clases de seres, tanto si se consideran naturales como sobrenaturales, reales o imaginarios, sirven a las necesidades humanas. Aún en el caso que sean totalmente imaginarios, la gente se siente mejor creyendo en ellos. Así, en una época en que las religiones tradicionales se han visto sometidas al fuego abrasador de la ciencia, ¿No es natural envolver a los antiguos dioses y demonios en un atuendo científico y llamarlos extraterrestres?
La creencia en los demonios estaba muy extendida en el mundo antiguo. Se les consideraba seres más naturales que sobrenaturales. Hesíodo los menciona casualmente. Sócrates describía su inspiración filosófica como la obra de un demonio personal benigno. Su maestra, Diotima de Mantineia, le dice (en el Symposio de Platón) que <>.
Platón, el estudiante más célebre de Sócrates, asignaba un gran papel a los demonios: <>
No nombramos a los bueyes señores de los bueyes, ni a las cabras de las cabras, sino que nosotros mismos somos una raza superior y gobernamos sobre ellos. Del mismo modo Dios, en su amor por la humanidad, puso encima de nosotros a los demonios, que son una raza superior, y ellos, con gran facilidad y placer para ellos, y no menos para nosotros, dándonos paz y reverencia y orden y justicia que nunca flaquea, hicieron felices y unieron a las tribus de hombres.
Platón negaba decididamente que los demonios fueran una fuente del mal, y representaba a Eros, el guardián de las pasiones sexuales, como un genio o demonio, no un dios, <>, <>, pero todos los platonistas posteriores, incluyendo los neoplatonistas que influyeron poderosamente en la filosofía cristiana, sostenían que había algunos demonios buenos y otros malos. El péndulo iba de un lado a otro. Aristóteles, el famoso discípulo de Platón, consideró seriamente la idea de que los sueños estuvieran escritos por demonios. Plutarco y Porfirio proponían que los demonios, que llenaban el aire superior, venían de la luna.
Los primeros padres de la iglesia, a pesar de haberse empapado del neoplatonismo de la cultura en la que nadaban, deseaban separarse de los sistemas de creencia <>. Enseñaban que toda la religión pagana consistía en la adoración de demonios y hombres, ambos malinterpretados como dioses. Cuando San Pablo se quejaba (Efesios 6, 14) de la maldad en las alturas, no se refería a la corrupción del gobierno sino a los demonios, que vivían allí:
Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los Espíritus del Mal que están en las alturas.
Desde el principio se pretendió que los demonios eran mucho más que una mera metáfora poética del mal en el corazón de los hombres.
A San Agustín le afligían los demonios. Cita el pensamiento pagano prevaleciente en su época: <> En el libro VIII de La Ciudad de Dios (empezado en 413), Agustín asimila esta antigua tradición, sustituye a los dioses por Dios y demoniza a los demonios, arguyendo que son malignos sin excepción. No tienen virtudes que los rediman. Son el manantial de todo el mal espiritual y material. Los llama <>. Pueden afirmar que llevan mensajes entre Dios y el hombre disfrazándose como ángeles del Señor, pero su actitud es una trampa para llevarnos a nuestra destrucción. Pueden asumir cualquier forma y saben muchas cosas -<> quiere decir <> en griego-, (<> significa <> en latín). Aún sin profundizar, se nos revela aquí una disputa jurisdiccional. – especialmente sobre el mundo material. Por inteligentes que sean, su caridad es deficiente. Atacan <>, escribió Tertuliano. <>
En el siglo XI, el influyente teólogo bizantino, filósofo y turbio político Miguel Psellus, describía a los demonios con estas palabras:
Esos animales existen en nuestra propia vida, que está llena de pasiones, porque están presentes de manera abundante en ellas y su lugar de residencia es el de la materia, como lo es su rango y grado. Por esta razón están también sujetos a pasiones y encadenados a ellas.
Un tal Richalmus, abad de Schonthal, alrededor de 1270 acuñó un tratado entero sobre demonios, lleno de experiencias de primera mano: ve (aunque sólo cuando cierra los ojos) incontables demonios malevolentes, como motas de polvo, que revolotean alrededor de su cabeza… y la de los demás. A pesar de las olas sucesivas de puntos de vista racionalista, persa, judío, cristiano y musulmán, a pesar del fermento revolucionario social, político y filosófico, la existencia, gran parte del carácter e incluso el nombre de los demonios se mantuvo inalterable desde Hesíodo hasta las cruzadas.
Los demonios, los <>, bajan de los cielos y mantienen ayuntamiento sexual ilícito con las mujeres. Agustín creía que las brujas eran fruto de esas uniones prohibidas. En la Edad Media, como en la antigüedad clásica, casi todo el mundo creía esas historias. Se llamaban también a los demonios diablos o ángeles caídos. Los demoníacos seductores de las mujeres recibían el nombre de íncubos; los de los hombres súcubos, hay algunos casos en que las monjas, con cierta perplejidad, declaraban un parecido asombroso entre el íncubo y el cura confesor, o el obispo, y al despertar a la mañana siguiente, según contaba un cronista del siglo XV, <>. Hay relatos similares, pero no en conventos, sino en los harenes de la antigua China. Eran tantas las mujeres que denunciaban íncubos, según argumentaba el religioso presbítero Richard Baxter (en su Certidumbre del mundo de los espíritus, 1691), <> (igualmente en la misma obra: <> el teólogo Meric Casaubon – en su libro de 1668, De la credulidad a la incredulidad – argüía que las brujas debían existir porque, al fin y al cabo, todo el mundo cree en ellas. Cualquier cosa en la que cree un gran número de personas tienen que ser cierta.)
Cuando los íncubos y súcubos seducían, se percibían como un peso sobre el pecho del soñador. Mare, a pesar de su significado en latín, es la antigua palabra inglesa para designar al íncubo, y nightmare (pesadilla) significaba originalmente el demonio que se sienta sobre el pecho de los que duermen y los atormenta con sueños. En la vida de San Antonio de Atanasio (escrita alrededor del 360) se describía que los demonios entraban y salían a voluntad de habitaciones cerradas; mil cuatrocientos años después, en su obra De Daemonialitae, el erudito franciscano Ludovico Sinistrari nos asegura que los demonios atraviesan las paredes.
Prácticamente no se cuestionó la realidad externa de los demonios desde la antigüedad hasta finales de la época medieval. Maimónides negaba su existencia, pero una mayoría aplastante de los rabinos creían en dybbuks. Uno de los pocos casos que he podido encontrar en que incluso se llega a insinuar que los demonios podrían ser internos, generados en nuestras mentes, es cuando se le preguntó a Abba Poemen, uno de los Padres del Desierto de la primera iglesia:
- ¿Cómo luchan contra mí los demonios?
- ¿Los demonios luchan contra ti? – preguntó a su vez el padre Poemen - . Son nuestras propias voluntades las que se convierten en demonios y nos atacan.
Las actitudes medievales sobre íncubos y súcubos estaban influenciadas por el Comentario sobre el sueño de Escipión de Macrobio, escrito en el siglo XIV, del que se hicieron docenas de ediciones antes de la ilustración europea: Macrobio describió los fantasmas que se veían <>. El soñador <> a los fantasmas como depredadores. Macrobio tenía un sesgo escéptico que los lectores medievales tendían a ignorar.
La obsesión con los demonios empezó a alcanzar un crescendo cuando, en su famosa Bula de 1484, el Papa Inocencio VIII declaró:
Ha llegado a nuestros oídos que miembros de ambos sexos no evitan la relación con ángeles malos, íncubos y súcubos, y que, mediante sus brujerías, conjuros y hechizos sofocan, extinguen y echan a perder los alumbramientos de las mujeres.
Además de generar otras muchas calamidades. Con esta Bula, Inocencio inició la acusación, tortura y ejecución sistemática de incontables <> de toda Europa. Eran culpables de lo que Agustín había descrito como <>. A pesar del imparcial <> del lenguaje de la Bula, las perseguidas eran principalmente mujeres jóvenes y adultas.
Muchos protestantes importantes de los siglos siguientes, a pesar de sus diferencias con la iglesia católica, adoptaron puntos de vista casi idénticos. Incluso humanistas como Desiderio, Erasmo y Tomás Moro creían en brujas. <> William Blackstone, el célebre jurista, en sus Comentarios sobre las Leyes de Inglaterra (1775), afirmó:
Negar la posibilidad, es más, la existencia real de la brujería y la hechicería equivale a contradecir llanamente el mundo revelado por Dios en varios pasajes tanto del antiguo como del nuevo testamento.
Inocencio ensalzaba a <> que, <>: si las <> las almas de las multitudes se enfrentarán a la condena eterna.
El Papa nombró a Kramer y Sprenger para que escribieran un estudio completo utilizando toda la artillería académica de finales del siglo XV. Con citas exhaustivas de las escrituras y de eruditos antiguos y modernos, produjeron el Malleus Maleficarum, <>, descrito con razón como uno de los documentos más aterradores de la historia humana. Thomas Ady, en Una vela en la oscuridad, lo calificó de <>, <> que servían para ocultar <>. Lo que el Malleus venía a decir, prácticamente, era que, si a una mujer la acusan de brujería, es que es bruja. La tortura es un medio infalible para demostrar la validez de la acusación. El acusado no tiene derechos. No tiene oportunidad de enfrentarse a los acusadores. Se presta poca atención a la posibilidad de que las acusaciones puedan hacerse con propósitos impíos: celos, por ejemplo, o venganza, o la avaricia de los inquisidores que rutinariamente confiscaban las propiedades de los acusados para su propio uso y disfrute. Su manual técnico para torturadores también incluye métodos de castigo diseñados para liberar los demonios del cuerpo de la victima antes de que el proceso la mate. Con el Malleus en mano, con la garantía del aliento del Papa, empezaron a surgir inquisidores por toda Europa.
Rápidamente se convirtió en un provechoso fraude. Todos los costes de la investigación, juicio y ejecución recaían sobre los acusados o sus familias; hasta las dietas de los detectives privados contratados para espiar a la bruja potencial, el vino para los centinelas, los banquetes para los jueces, los gastos de viaje de un mensajero enviado a buscar a un torturador más experimentado a otra ciudad, y los haces de leña, el alquitrán y la cuerda del verdugo. Además, cada miembro del tribunal tenía una gratificación por bruja quemada. El resto de las propiedades de la bruja condenada, si las había, se dividían entre la Iglesia y el Estado. A medida que se institucionalizaban estos asesinatos y robos masivos y se sancionaban moral y legalmente, iba surgiendo una inmensa burocracia para servirla y la atención se fue ampliando desde las brujas y viejas pobres hasta la clase media y acaudalada de ambos sexos.
Cuantas más confesiones de brujería se conseguían bajo tortura, más difícil era sostener que todo el asunto era pura fantasía. Como a cada <> se la obligaba a implicar a algunas más, los números crecían exponencialmente. Constituían <>, como se dijo más tarde en América en los juicios de brujas de Salem. En una era de credulidad, se aceptaba tranquilamente el testimonio más fantástico: que decenas de miles de brujas se habían reunido para celebrar un aquelarre en las plazas públicas de Francia, y que el cielo se había oscurecido cuando doce mil de ellas se echaron a volar hacia Terranova. En la Biblia se aconsejaba: <>. Se quemaron legiones de mujeres en la hoguera, y se aplicaban las torturas más horrendas a toda acusada, joven o vieja, una vez los curas habían bendecido los instrumentos de tortura. (Por lo visto, la Santa Inquisición adoptó este tipo de ejecución para acatar literalmente una frase bien intencionada de la Ley Canónica <>: LA IGLESIA ABOMINA EL DERRAMAMIENTO DE SANGRE.)
Inocencio murió en 1492, tras varios intentos fallidos de mantenerlo con vida mediante transfusiones (que provocaron la muerte de tres jóvenes) y amamantándose del pecho de una madre lactante. Le lloraron sus amantes y sus hijos.
En Gran Bretaña se contrató a buscadores de brujas, también llamados <>, que recibían una buena gratificación por cada chica o mujer que entregaban para su ejecución. No tenían ningún aliciente para ser cautos en sus acusaciones. Solían buscar <> - cicatrices, manchas de nacimiento o nevi – que al pincharlas con una aguja, no producían dolor ni sangraban.
Una simple inclinación de la mano solía producir la impresión de que la aguja penetraba profundamente en la carne de la bruja. Cuando no había marcas visibles, bastaba con las <>. En las galeras, un punzador de mediados del siglo XVII <>.
En los juicios de brujas no se admitían pruebas atenuantes o testigos de la defensa. En todo caso, era casi imposible para las brujas acusadas presentar buenas coartadas: las normas de las pruebas tenían un carácter especial. Por ejemplo, en más de un caso el marido atestiguó que su esposa estaba durmiendo en sus brazos en el preciso instante en que la acusaban de estar retozando con el diablo en un aquelarre de brujas; pero el arzobispo, pacientemente, explicó que un demonio había ocupado el lugar de la esposa. Los maridos no debían pensar que sus poderes de percepción podían exceder los poderes de engaño de Satanás. Las mujeres jóvenes y bellas eran enviadas forzosamente a la hoguera.
Los elementos eróticos y misóginos eran fuertes… como puede esperarse de una sociedad reprimida sexualmente, dominada por varones, con inquisidores procedentes de la clase de los curas, nominalmente célibes. En los juicios se prestaba atención minuciosa a la calidad y cantidad de los orgasmos en las supuestas copulaciones de las acusadas con demonios o el diablo (aunque Agustín estaba seguro de que <>) y a la naturaleza del <> del diablo (frío, según todos los informes). Las <> se encontraban <>, según el libro de 1700 de Ludovico Sinistrari. Como resultado, los inquisidores, exclusivamente varones, afeitaban el vello púbico de las acusadas y les inspeccionaban cuidadosamente los genitales. En la inmolación de la joven Juana de Arco a los veinte años, tras habérsele incendiado el vestido, el verdugo de Ruán apagó las llamas para que los espectadores pudieran ver <>.
La crónica de los que fueron consumidos por el fuego, sólo en la ciudad alemana de Wurzburgo en el año 1598 revela la estadística y nos da una pequeña muestra de la realidad humana:
El administrador del senado, llamado Gering; la anciana señora Kanzler; la rolliza esposa del sastre; la cocinera del señor Mengerdorf; una extranjera; una mujer extraña; Baunach, un senador, el ciudadano más gordo de Wurzburgo; el antiguo herreno de la corte; una vieja; una niña pequeña, de nueve o diez años; su hermana pequeña; la madre de las dos niñas pequeñas antes mencionadas; la hija de Liebler; la hija de Goebel, la chica más guapa de Wurzburgo; un estudiante que sabía muchos idiomas; dos niños de la iglesia, de doce años de edad cada uno; la hija pequeña de Stepper; la mujer que vigilaba la puerta del puente; una anciana; el hijo pequeño del alguacil del ayuntamiento; la esposa de Knertz, el carnicero; la hija pequeña del doctor Schultz; una chica ciega; Schwartz, canónigo de hach…
Y así sigue. Algunos recibieron una atención humana especial: <>. En un solo año hubo veintiocho inmolaciones públicas, con cuatro a seis víctimas de promedio en cada una de ellas, en esta pequeña ciudad. Era un microcosmos de lo que ocurría en toda Europa. Nadie sabe cuántos fueron ejecutados en total: quizá cientos de miles, quizá millones. Los responsables de la persecución, tortura, juicio, quema y justificación actuaban desinteresadamente. Sólo había que preguntárselo.
No se podían equivocar. Las confesiones de brujería no podían basarse en alucinaciones, por ejemplo, o en intentos desesperados de satisfacer a los inquisidores y detener la tortura. En este caso, explicaba el juez de brujas Pierre de Lancre (en su libro de 1612, Descripción de la inconstancia de los ángeles malos), la iglesia católica estaría cometiendo un gran crimen por quemar brujas. En consecuencia, los que plantean estas posibilidades atacan a la iglesia y cometen ipso facto un pecado mortal. Se castigaba a los críticos de las quemas de brujas y, en algunos casos, también ellos morían en la hoguera. Los inquisidores y torturadores realizaban el trabajo de Dios. Estaban salvando almas, aniquilando a los demonios.
Desde luego, la brujería no era única ofensa merecedora de tortura y quema en la hoguera. La herejía era un delito más grave todavía, y tanto católicos como protestantes la castigaban sin piedad. En el siglo XVI, el erudito William Tyndale cometió la temeridad de pensar en traducir el Nuevo Testamento al inglés. Pero si la gente podía leer la Biblia en su propio idioma en lugar de hacerlo en latín, se podría formar sus propios puntos de vista religiosos independientes. Podrían pensar en establecer una línea privada con Dios sin intermediarios. Era un desafío para la seguridad de los curas católicos romanos. Cuando Tyndale intentó publicar su traducción, le acosaron y persiguieron por toda Europa. Finalmente le detuvieron, le pasaron a garrote y después, por añadidura le quemaron en la hoguera. A continuación, un grupo de pelotones armados fue casa por casa en busca de ejemplares de su Nuevo Testamento (que un siglo después sirvió de base de la exquisita traducción inglesa del Rey Jacobo). Eran cristianos que defendían piadosamente el cristianismo impidiendo que otros cristianos conocieran las palabras de Cristo. Con esta disposición mental, este clima de convencimiento absoluto de que la recompensa del conocimiento era la tortura y la muerte, era difícil ayudar a los acusados de brujería.
La quema de brujas es una característica de la civilización occidental que, con alguna excepción política ocasional, declinó a partir del siglo XVI. En la última ejecución judicial de brujas en Inglaterra se colgó a una mujer y a su hija de nueve años. Su crimen fue provocar una tormenta por haberse quitado las medias. En nuestra época es normal encontrar brujas y diablos en los cuentos infantiles, la Iglesia católica y otras Iglesias siguen practicando exorcismos de demonios y los defensores de algún culto todavía denuncian como brujería las prácticas rituales de otro. Todavía usamos la palabra <> (literalmente todos los demonios). Todavía se califica de demoniaca a una persona enloquecida o violenta. (Hasta el siglo XVIII no dejó de considerarse la enfermedad mental en general como adscrita a causas sobrenaturales; incluso el insomnio era considerado un castigo infligido por demonios.) Más de la mitad de los norteamericanos declaran en las encuestas que: <> en la existencia del diablo, y el diez por ciento dicen haberse comunicado con él, como Martin Luther afirmaba que hacía con regularidad. En un <>, titulado Prepárate para la guerra, Rebeca Brown nos informa de que el aborto y el sexo fuera del matrimonio, <>; que el carácter de la meditación, el yoga y las artes marciales pretenden seducir a cristianos confiados para que adoren a los demonios; y que la <>. A veces, <>. La demonología todavía sigue formando parte de muchas creencias serias.
¿Y qué hacen los demonios? En el Malleus, Kramer y Sprenger revelan que los <>. La inseminación artificial demoniaca en la Edad Media se encuentra ya en Santo Tomás de Aquino, que nos dice en De la trinidad que <>. Su contemporáneo San Buenaventura lo expresa con mayor detalle: los súcubos <>. Los productos de esas uniones con mediación del demonio también reciben la visita de los demonios. Se forja un vínculo sexual multigeneracional entre especies. Y recordemos que se sabe perfectamente que esas criaturas vuelan; ciertamente, viven en las alturas.
En esas historias no hay nave espacial. Pero se hallan presentes la mayoría de los elementos centrales de los relatos de abducción por extraterrestres, incluyendo la existencia de seres no humanos con una obsesión sexual que viven en el cielo, atraviesan las paredes, se comunican telepáticamente y practican experimentos de cría en la especie humana. A no ser que creamos que los demonios existen de verdad. ¿Cómo podemos entender que todo el mundo occidental (incluyendo a los que se consideran más sabios entre ellos) abrace un sistema de creencias tan extraño, que cada generación lo vea reforzado por su experiencia personal y sea enseñado por la Iglesia y el Estado? ¿Hay alguna alternativa real aparte de una ilusión compartida basada en las conexiones del cerebro y la química comunes?

En el Génesis leemos acerca de ángeles que se emparejan con <>. Los mitos culturales de la antigua Grecia y Roma hablan de dioses que se aparecen a las mujeres en forma de toros, cisnes o lluvias de oro y las fecundan. En una antigua tradición cristiana, la filosofía no derivaba del ingenio humano sino de la conversación íntima de los demonios: los ángeles caídos revelaban los secretos del cielo a sus consortes humanos. Aparecen relatos con elementos similares en culturas de todo el mundo. En correspondencia con los íncubos están los djinn árabes, los sátiros griegos, los bhuts hindúes, los hotua poro de Samoa, los dusii célticos y muchos otros. En una época de histeria demoniaca era bastante fácil demonizar a aquellos a quienes se temía u odiaba. Así, se dijo que Merlín había sido engendrado por un íncubo. Como Platón. Alejandro Magno, Augusto y Martín Lutero. En ocasiones se acusó a un pueblo entero – por ejemplo, los Hunos o los habitantes de Chipre – de haber sido engendrados por demonios.
En la tradición talmúdica, el súcubo arquetípico era Lilit, a quien creó Dios del polvo junto con Adán. Fue expulsada del Edén por insubordinación… no a Dios, sino a Adán. Desde entonces, pasa las noches seduciendo a los descendientes de Adán. En la cultura del antiguo Irán y muchas otras se consideraba que las poluciones nocturnas eran provocadas por súcubos. Santa Teresa de Ávila relató un vívido encuentro sexual con un ángel – un ángel de luz, no de oscuridad, asegurada ella -, como hicieron también otras mujeres posteriormente santificadas por la Iglesia católica. Cagliostro, el mago y estafador del siglo XVIII, dio a entender que él, como Jesús de Nazaret, era producto de la unión <>.
En 1645 se encontró en Cornualles a una adolescente, Anne Jefferies, tendida en el suelo, inconsciente. Mucho más tarde, la chica recordó que había sufrido un ataque de media docena de hombres pequeños, que la habían paralizado y llevado a un castillo en el aire y, después de seducirla, la habían enviado de vuelta a casa. Definió a los hombrecitos como hadas. (Para muchos cristianos piadosos, como para los inquisidores de Juana de Arco, esta distinción era indiferente. Las hadas eran demonios, pura y simplemente.) Volvieron a aterrorizarla y atormentarla. Al año siguiente fue arrestada por brujería. Tradicionalmente, las hadas tienen poderes mágicos y pueden provocar parálisis con un simple toque. En la tierra de las hadas, el tiempo transcurre más despacio. Como las hadas tienen un deterioro reproductor, mantienen relaciones sexuales con humanos y se llevan a los bebes de las cunas (a veces dejando un sustituto, un <>). Ahora la cuestión parece clara: Si Anne Jefferies hubiera vivido en una cultura obsesionada con los extraterrestres en lugar de las hadas, y con ovnis en lugar de castillos en el aire, ¿algún aspecto de su historia tendría un significado distinto con respecto a las que cuentan los <>?.
En su libro de 1982, El terror que se presenta por la noche: un estudio centrado en la experiencia de tradiciones de amenazas sobrenaturales, David Hufford describe el caso de un ejecutivo con educación universitaria de poco más de treinta años que recordaba haber pasado un verano en casa de su tía cuando era adolescente. Una noche vio que se movían unas luces misteriosas en el puerto. A continuación se durmió. Desde la cama vio una figura blanca y resplandeciente que subía la escalera. Entró en su habitación, se detuvo, y luego dijo – con muy poca inspiración, me parece - : <> Algunas noches, la figura era una vieja; otras un elefante. A veces el hombre estaba convencido de que todo era un sueño; otras veces estaba seguro de que estaba despierto. Se quedaba hundido en la cama, paralizado, incapaz de moverse o de gritar. Le palpitaba el corazón. Le costaba respirar. Le ocurrieron acontecimientos similares en muchas noches consecutivas. ¿Qué ocurre aquí? Esos acontecimientos ocurrieron antes de que se describieran ampliamente las abducciones por extraterrestres. De haber sabido algo de ellas. ¿Le habría puesto una cabeza más larga y unos ojos más grandes a la vieja?
En varios pasajes famosos de Historia de la decadencia y ruina del Imperio romano, Edward Gibbon describía el equilibrio entre credulidad y escepticismo a finales de la antigüedad clásica:
La credulidad ocupaba el lugar de la fe: se permitía que el fanatismo asumiera el lenguaje de la inspiración y se atribuían los efectos de accidente o ingenio a causas sobrenaturales.
En tiempos modernos [Gibbon escribe a mediados del siglo XVIII], hasta las disposiciones más piadosas destilan un escepticismo latente e incluso involuntario. Su admisión de verdades sobrenaturales es mucho menos un consentimiento activo que una aquiescencia fría y pasiva. Acostumbrada desde tiempo atrás a observar y respetar el orden invariable de la naturaleza, nuestra razón, o al menos nuestra imaginación, no está suficientemente preparada para sostener la acción visible de la Deidad. Pero en las primeras eras del cristianismo, la situación de la humanidad era absolutamente diferente. Los más curiosos, o los más crédulos entre los paganos, se veían convencidos a menudo de entrar en una sociedad que hacía una afirmación real de los poderes milagrosos. Los cristianos primitivos pisaban perpetuamente un terreno místico y ejercitaban la mente con el hábito de creer los acontecimientos más extraordinarios. Sentían, o así les parecía, que los atacaban demonios incesantemente por todas partes, que las visiones los reconfortaban y las profecías los instruían, y se veían sorprendentemente liberados de peligro, enfermedad y de la propia muerte a través de las súplicas de la Iglesia…
Tenían el firme convencimiento de que el aire que respiraban estaba poblado de enemigos invisibles; de innumerables demonios que aprovechaban toda ocasión, y asumían todas las formas, para aterrorizar y, por encima de todo, tentar su virtud desprotegida. Engañaban a la imaginación, e incluso a los sentidos, con las ilusiones del fanatismo desordenado; y el ermitaño, cuya oración de media noche se veía apagada por el sueño involuntario, podía confundir fácilmente los fantasmas de terror o maravilla que habían ocupado sus sueños de noche o despierto…
La práctica de la superstición es tan apropiada para la multitud que, si se los despierta por la fuerza, aún lamentan la pérdida de su agradable visión. Su amor por lo maravilloso y sobrenatural, su curiosidad con miras a acontecimientos futuros y su fuerte propensión a ampliar sus esperanzas y temores más allá de los límites del mundo visible, fueron las principales causas que favorecieron el establecimiento del politeísmo. Tan apremiante es la necesidad del vulgo de creer, que la caída de cualquier sistema de mitología será sucedida muy probablemente por la introducción de algún otro modo de superstición…
Dejemos de lado el esnobismo social de Gibbon: el diablo también atormentaba a las clases altas, e incluso un rey de Inglaterra – Jacobo I, el primer monarca Estuardo – escribió un libro crédulo y supersticioso sobre demonios (Daemonologie, 1597), también fue el mecenas de la gran traducción al inglés de la Biblia que todavía lleva su nombre. El rey Jacobo opinaba que el tabaco era la <>, y una serie de brujas se pusieron al descubierto por su adicción a esta droga. Pero en 1628, Jacobo se había convertido en un perfecto escéptico, principalmente porque se había descubierto que algunos adolescentes simulaban estar poseídos por el demonio y de este modo habían acusado de brujería a personas inocentes. Si pensamos que el escepticismo que según Gibbon caracterizaba a su época ha declinado en la nuestra, y aunque quede un poco de la gran credulidad que atribuye al final de la época clásica. ¿No es normal que algo parecido a los demonios encuentre un destacado lugar en la cultura popular del presente?
Desde luego, como se apresuran a recordarme los entusiastas de las visitas extraterrestres, dicen, siempre nos han visitado para fisgonear, robarnos esperma y óvulos y fecundarnos. En tiempos antiguos los reconocíamos como dioses, demonios, hadas o espíritus; sólo ahora hemos llegado a entender lo que nos acechaba durante tantos siglos eran extraterrestres. Jacques Vallee ha planteado estos argumentos. Pero entonces ¿Por qué prácticamente no hay informes de platillos volantes antes de 1947? ¿Por qué ninguna de las principales religiones del mundo usa los platillos como iconos de lo divino? ¿Por qué no transmitieron entonces sus advertencias sobre los peligros de la alta tecnología? ¿Por qué este experimento genético, cualquiera que sea su objetivo, no se ha completado hasta ahora… miles de años o más después de haber sido iniciado por criaturas con un nivel tecnológico supuestamente superior? ¿Por qué nos preocupa tanto si el fin de su programa de reproducción es mejorar nuestras capacidades?
Siguiendo esta línea argumental, podríamos esperar que los adeptos actuales de las viejas creencias entendieran que los <> son como hadas, dioses o demonios. En realidad hay varias sectas contemporáneas – los <>, por ejemplo – que mantienen que los dioses, o Dios, vendrán a la tierra en un ovni. Algunos abducidos describen a los extraterrestres, por repulsivos que sean, como <<ángeles>> o <>. Y los hay que todavía creen que son demonios.
En Comunión, Whitley Strieber escribe un relato de primera mano de <>:
Fuera lo que fuera, era de una fealdad monstruosa, sucia, oscura y siniestra. Desde luego eran demonios. Tenían que serlo… todavía recuerdo aquella cosa en cuclillas, tan horriblemente fea, con los brazos y piernas como las extremidades de un gran insecto, con sus ojos mirándome fijamente.
Según dicen, ahora Strieber admite la posibilidad de que esos terrores nocturnos fueran sueños o alucinaciones.
Entre los artículos sobre ovnis en la Enciclopedia de noticias cristianas, una recopilación fundamentalista, se encuentran: <> y <>. El proyecto de Falsificaciones Espirituales de Berkeley, California, advierte que los ovnis son de origen demoníaco; la Iglesia Acuaria de Servicio Universal de McMinnville, de Oregón, dice que todos los extraterrestres son hostiles. Una carta publicada en el periódico en 1993 sobre <> nos informa de que los ocupantes de los ovnis consideran que los humanos somos como animales de laboratorio y quieren que los adoremos, pero suelen desanimarse ante el padrenuestro. Algunos abducidos han sido expulsados de sus congregaciones religiosas evangélicas: sus historias se parecen demasiado al satanismo. Un panfleto de 1980, La explosión del culto, de Dave Hunt, revela que:
Los ovnis… es evidente que no son físicos y parecen ser manifestaciones demoníacas de otra dimensión con el fin de alterar la manera de pensar del hombre… las supuestas entidades <> que al parecer se han comunicado físicamente con humanos siempre han predicado las mismas cuatro mentiras que la serpiente presentó a Eva… esos seres son demonios y se preparan para la llegada del anticristo.
Cierto número de sectas mantienen que los ovnis y las abducciones por extraterrestres son premoniciones de <>.
Si los ovnis vienen de otro planeta u otra dimensión, ¿Son enviados por el mismo Dios que nos ha sido revelado en cualquiera de las religiones principales? No hay nada en el fenómeno de los ovnis, arguye la denuncia fundamentalista, que exija la creencia en el Dios único y verdadero, mientras que en su mayor parte contradice al Dios retratado en la Biblia y la tradición cristiana. En la Nueva Era: Una crítica cristiana (1990), Ralph Rath habla sobre ovnis y, como es típico en esta literatura, lo hace con extrema credulidad. De ese modo sirve a su propósito de aceptar la realidad de los ovnis para envilecerlos como instrumentos de Satanás y del anticristo, en lugar de usar el rasero del escepticismo científico. Esta herramienta, una vez afilada, podría conseguir mucho más que una simple erradicación limitada de la herejía.
El autor fundamentalista cristiano Hal Lindsey, en su exitoso libro religioso Planeta Tierra. Año 2000, escribe:
He llegado al pleno convencimiento de que los ovnis son reales… los hacen funcionar seres extraterrestres de gran inteligencia y poder… creo que esos seres no son sólo extraterrestres sino de origen sobrenatural. Para ser sincero, creo que son demonios… parte de un complot satánico.
¿Y cuál es la prueba para llegar a tal conclusión? Principalmente los versículos 11 y 12 de San Lucas, capítulo 21, en los que Jesús habla de <> - no se describe nada parecido a un ovni – en los últimos días. Desde luego, Lindsey ignora el verso 32, en el que Jesús deja muy claro que habla de acontecimientos en el siglo I, no en el XX.
También hay una tradición cristiana según la cual no puede existir vida extraterrestre. En Christian News del 23 de mayo de 1994, por ejemplo, W. Gary Crampton, doctor en teología, nos comenta por qué:
La Biblia, ya sea explícita o implícitamente, se refiere a todos los aspectos de la vida; nunca nos deja sin respuesta. La Biblia no afirma ni niega explícitamente en ningún lugar la vida extraterrestre. Sin embargo, implícitamente, las escrituras niegan la existencia de esos seres, negando así también la posibilidad de los platillos volantes… la Escritura ve la Tierra como el centro del Universo… según Pedro, está fuera de lugar un Salvador <>. Esta es la respuesta a la existencia de vida inteligente en otros planetas. Si existieran, ¿Quién los redimiría? Cristo no, desde luego… se debe renunciar siempre a las experiencias que no se ajustan a las enseñanzas de las Escrituras por falaces. La Biblia tiene un monopolio sobre la verdad.
Pero muchas otras sectas cristianas – La católica romana, por ejemplo – están completamente abiertas, sin objeciones a priori y sin ninguna insistencia, a la realidad de extraterrestres y ovnis.
A principios de la década de los sesenta argumenté que las historias de ovnis se acuñaban principalmente para satisfacer anhelos religiosos. En una época en que la ciencia ha complicado la adhesión acrítica a antiguas religiones, se presenta una alternativa a la hipótesis de Dios: los dioses y demonios de la antigüedad con el disfraz de la jerga científica y la <> de sus inmensos poderes con terminología superficialmente científica, bajan del cielo para atormentarnos, ofrecernos visiones proféticas y tentarnos con visiones de un futuro de esperanza; una religión misteriosa naciente en la era espacial.
El folklorista Thomas E. Bullar escribió en 1989 que:
Las declaraciones de abducciones parecen refritos de tradiciones más antiguas de encuentros sobrenaturales en las que los extraterrestres cumplen el rol funcional de criaturas divinas.
Concluye:
Es posible que la ciencia haya expulsado a fantasmas y brujas de nuestras creencias, pero con la misma rapidez se ha llenado el vacío con extraterrestres que cumplen la misma función. Solo los atavíos exteriores extraterrestres son nuevos. Todo el temor y los dramas psicológicos del trato con ellos parecen haber encontrado un nuevo camino, donde es tan habitual como en el reino de la leyenda que las cosas, de noche, empiecen a moverse.
¿Es posible que personas de todas las épocas y lugares experimenten ocasionalmente alucinaciones vívidas realistas, a menudo con contenido sexual, sobre abducciones por parte de criaturas telepáticas y aéreas que brotan de las paredes… y que los detalles sean suministrados por el lenguaje cultural prevaleciente que emana del Zeitgeist?. Otras personas que no han vivido la experiencia personalmente la encuentran conmovedora y en cierto modo familiar. La cuentan a más personas. Pronto toma vida propia, inspira a otros para comprender sus propias visiones y alucinaciones y entra en el reino del folclore, el mito y la leyenda. En esta hipótesis, la relación entre el contenido de alucinaciones espontáneas del lóbulo temporal y el paradigma de la abducción por extraterrestres es coherente.
Quizá cuando todo el mundo sabe que los dioses descienden a la tierra, alucinamos sobre dioses; cuando todos estamos familiarizados con los demonios, son íncubos y súcubos; cuando las hadas son ampliamente aceptadas, vemos hadas; en una época de espiritualismo, encontramos espíritus; y, cuando los viejos mitos se apagan y empezamos a pensar que es plausible la existencia de seres extraterrestres, nuestra imaginería hipnagógica va hacia ellos.
Podemos recordar en detalle décadas después pedazos de canciones o idiomas extranjeros, imágenes y acontecimientos que presenciamos, historias que escuchamos en nuestra infancia, sin tener conciencia de cómo nos llegaron a la cabeza. <>. En nuestra vida cotidiana incorporamos sin esfuerzo e inconscientemente normas culturales y las hacemos nuestras.
En las <> de la esquizofrenia se encuentra presente una asimilación similar de motivos. Los afectados sientes que una figura imponente o mítica les dice lo que tienen que hacer. Se les ordena que asesinen a un líder político o a un héroe popular, o que derroten a los invasores británicos, o que se lesionen ellos mismos, porque es la voluntad de Dios, de Jesús, del diablo o de demonios, ángeles y – últimamente – extraterrestres. El esquizofrénico se siente traspasado por una orden clara y profunda de una voz que nadie más puede escuchar y que él ha de identificar de algún modo. ¿Quién podría emitir una orden así? ¿Quién podría hablar dentro de nuestra cabeza? La cultura en la que hemos nacido y vivido nos ofrece una respuesta.
Pensemos en el poder de la imagen repetitiva en la publicidad, especialmente para televidentes y lectores impresionables. Nos puede hacer creer casi cualquier cosa… hasta que fumar cigarrillos imprime carácter. En nuestra época, los extraterrestres putativos sirven de tema de innumerables historias de ciencia ficción, novelas, telefilmes y películas. Los ovnis son una característica habitual de los semanarios sensacionalistas dedicados al engaño y la mistificación. Una de las películas de cine con mayor recaudación bruta de todos los tiempos trata de extraterrestres muy parecidos a los descritos por los abducidos. Los relatos de abducciones por extraterrestres eran relativamente raros antes de 1975, cuando se emitió por televisión una crédula dramatización del caso Hill; dieron otro salto a la atención pública después de 1987, cuando el relato de primera mano de Strieber, con el retrato en portada de un <> de ojos grandes, se convirtió en éxito de ventas. En contraste, últimamente se oye hablar muy poco de íncubos, elfos y hadas. ¿Dónde han ido a parar?
Lejos de ser globales, el localismo de esas historias de abducción por extraterrestres es decepcionante. La gran mayoría proceden de Estados Unidos. Apenas trascienden a la cultura americana. En otros países se habla de extraterrestres con cabeza de pájaro, insecto, reptil, robot, y rubios con ojos azules (el último, es fácil predecirlo, del norte de Europa). Se dice que cada grupo de extraterrestres se comporta de manera diferente. Es evidente que los factores culturales juegan un papel importante.
Mucho antes de que se inventaran los términos <> y <>, la ciencia ficción estaba llena de <> y <>. De algún modo, durante mucho tiempo, nuestros extraterrestres clásicos han sido seres pequeños y lampiños con grandes cabezas (y ojos). Se los podía ver habitualmente en las revistas de ciencia ficción de la década de 1920 y 1930 (y, por ejemplo, en la ilustración de un marciano que envía mensajes a la tierra en el ejemplar de diciembre de 1937 de la revista Short Wave and television). Quizá el tema venga de nuestros remotos descendientes, tal como los pintara el pionero británico de la ciencia ficción H. G. Wells. Wells argüía que los humanos habían evolucionado de primates de cerebro más pequeño pero más peludos con un aire atlético que superaba con creces el de los académicos victorianos; extrapolando esta tendencia hacia el futuro lejano, sugirió que nuestros descendientes serían casi lampiños, con cabezas inmensas, aunque apenas capaces de andar por sí mismos. Los seres avanzados de otros mundos podrían estar dotados de manera similar.
El típico extraterrestre moderno del que se habla en Estados Unidos en la década de los ochenta y principios de los noventa es pequeño, con la cabeza y los ojos desproporcionadamente grandes, facciones subdesarrolladas, sin cejas ni genitales visibles y con la piel gris suave. A mí me parece tan horripilante como un feto en la duodécima semana de embarazo o un niño muerto de hambre. Es una cuestión interesante por qué tanta gente puede obsesionarse por unos fetos o niños malnutridos e imaginarlos atacándonos y manipulándonos sexualmente.
En años recientes, en Norteamérica, han empezado a surgir extraterrestres distintos del tipo pequeño y gris. Un psicoterapeuta Richard Boylan, de Sacramento, dice:
Hay tipos de un metro a un metro veinte; los hay de metro cincuenta a metro ochenta; de dos metros a dos cuarenta; hay tipos de tres, cuatro y cinco dedos, almohadillas en las yemas de los dedos o ventosas; hay dedos con membrana interdigital o sin ella; hay ojos grandes en forma de almendra inclinados hacia arriba, hacia abajo u horizontales; en algunos casos, grandes ojos ovoides sin inclinación; hay extraterrestres con pupilas partidas; hay otros tipos de cuerpo diferentes – el llamado tipo mantis religiosa, los reptiloides… son los que encuentro con más asiduidad. Hay algunos informes de casos exóticos y únicos sobre los que prefiero mostrar cierta cautela hasta disponer de corroboración.
A pesar de esta aparente variedad de extraterrestres, me parece que el síndrome de la abducción ovni retrata un universo banal. La forma de los supuestos extraterrestres muestra una gran falta de imaginación y preocupación por los asuntos humanos. Ni un solo ser presentado en todos esos relatos es más asombroso de lo que sería una cacatúa para quien no ha visto nunca un pájaro. Cualquier libro de texto de protozoología, bacteriología o micología está lleno de maravillas que superan en mucho las descripciones más exóticas de los abductores extraterrestres. Los creyentes toman los elementos comunes de sus historias como pruebas de verosimilitud más que como una prueba de que las han inventado a partir de una cultura y biología compartidas.

jueves, 9 de julio de 2009

Tiempos de política, y cambio...

H
an pasado ya los tiempos de plantear promesas mal fundadas, de tirar los dineros al cesto de la basura, (pues al fin y al cabo, son dineros del señor Don Pueblo), de formar caravanas de ostentación irreverente al mismo Don Pueblo, que impávido observa el paso de las mismas y no puede hacer nada más, la observación le indica que él seguirá sumido en la ignominia, en el abandono, relegado a esa condición de indefensión, ser siempre ignorado dentro de planes y programas de gobiernos corruptos, quienes en su pensamiento creen que el beneficio de ser parte de toma de decisiones lo hace como un servicio a ese Don Pueblo, así como un favor al mismo, en fin, el verdadero asunto es que ese tiempo ha terminado, es hora de volver a la realidad, a lo cotidiano, a continuar sufriendo la “gota gorda” para llevar víveres y enseres al hogar, pues es algo de lo mucho que hace falta en el día a día de la sociedad.
¿Qué ha quedado de todo lo anterior? – esperemos que ese cobro de factura que “Don Pueblo” – le acaba de cobrar al gobierno en turno, termine con esas indiferencias que los unos y los otros le hacen, que se inicie un retorno a la conciencia social, que aquella inmensa mayoría de personas que se encuentran alejadas de esa “Toma de decisión” – sepan que “Don Pueblo” es el Señor, al cual habrá que servir, habrá que pensar, y habrá que tener contento con la multimencionada “Toma de Decisiones” – y para que retorne ese “Contento”, es necesario que los encargados de llevarle las comodidades lo piensen, y al tomarlo en cuenta, lo sirvan, y que le sirvan bien, sin regateos.
Cuando se piensa en este tema, me saltan a la mente las inevitables preguntas: “¿Cómo se debe pensar en Don Pueblo?” –“ ¿Qué necesidades tiene urgentes Don Pueblo?” –“ ¿Cómo hacer para que Don Pueblo no me cobre factura si hacemos lo que no debemos hacer?”... estas y otras muchas preguntas que me reservo por el momento, son las que el gobierno que acaba de recibir la encomienda de efectuar un trabajo con merecimientos de llamarse de ese modo, son las que trataré de bosquejar en el presente trabajo.
El municipio de Lagos de Moreno, es uno de los más grandes del estado – No es el centro de la Ciudad el representante del municipio – tiene un extenso territorio, formado por conciudadanos que ocupan – en forma URGENTE – de caminos dignos, Escuelas dignas, Centros asistenciales dignos, servicios públicos – Agua – Drenaje – Energía Eléctrica – y muchos servicios más “Dignos”, que cumplan con lo que la norma de la dignidad de las personas marca, en cuestión de seguridad, esta deberá ser “Integral”, en el trabajo, en su persona, en la familia, y en general en la sociedad entera, que el salario sea así como marca nuestra Constitución Política, suficiente para que proporcione al trabajador, de una vida “Digna”… Pero, ¿Qué significa esa multimencionada característica que adorna casi todas las palabras de este párrafo?, veamos:
DIGNIDAD – JUSTICIA…
No es posible el disfrute de tales valores sin la provisión de los medios necesarios para el pleno desarrollo de la personalidad individual, familiar y social. A tal fin, suelen las constituciones reconocer de forma ordinaria la propiedad y con ella otros derechos reales limitados, siempre que respondan a una función social, entendida como feliz combinación de los intereses individuales y colectivos, de forma que en un justo equilibrio, pueda generarse una progresiva evolución de la calidad de vida, traducible en un derecho al trabajo, a una vivienda digna, al disfrute del medio ambiente, a la cultura y la educación, y además a la RECREACIÓN, entre otros…

Las necesidades de la sociedad van de la mano con el párrafo anterior, para elevar las condiciones sociales de la comunidad, ésta necesita de poseer un trabajo que le rinda de todos los requerimientos que su familia necesita, si observamos las condiciones de vida de cualquiera de las comunidades del Municipio, no se ocupa de una observación muy determinada para saber que los pobladores de esta región alteña de Jalisco han soportado desde tiempos remotos de un sostenido olvido, desde siempre se ha relegado de los beneficios del progreso, de la ciencia y la tecnología, que a la postre son elementos que ayudan a mejorar las condiciones de una mejor vida.

La administración de los recursos de la sociedad, en manos de los representantes sociales que la historia nos cuenta deja un mucho que desear, que transformar, que adecuar – no son algunas pequeñísimas cantidades de dinero – las que se deben entregar a ese Don Pueblo, si se quiere servir y hacerlo además en forma correcta es con inversión directa a los rubros en los que más se necesita, y que la relación anotada párrafos arriba, nos sirve para relatar dichos rubros a invertir:
☼Fomento de trabajo, desde la Obra Pública.
☼Menores trámites burocráticos en la inversión privada, que venga a invertir en el municipio.
☼Construcción de caminos hacia todas las comunidades del municipio, a través de los cuales habrá que dotarles de servicios públicos asistenciales.
☼Construcción de banquetas y machuelos – ausentes aún en la cabecera municipal, no se diga en los asentamientos humanos rurales. (Ejemplos sobran, y si se desconocen éstos, invito a los lectores a visitar las comunidades aledañas a nuestra Ciudad, como las poblaciones de “La Laguna” – “Buenavista” – “Cañada de Ricos”, en donde el nombre es lo único rico…
☼Convenios con constructoras que llevan adelante la construcción de casas habitacionales dignas – no los remedos de casas que la modernidad lleva a cabo en detrimento de la población.
☼Trabajo en el Medio Ambiente – construcción de áreas verdes, pues la falta de ellas provoca en el ánimo de las personas un decaimiento en la salud, en el espíritu y el alma de los moradores de los lugares carentes de ellas.
☼Acercar instituciones de cultura y educación a pobladores de todas las edades, pues es en este rubro en dónde se carece de inversión, debemos mirar con esa palabra las acciones que Don Pueblo, es actualmente necesitado y urge solucionar con sistematicidad y planes a futuro.
☼Y precisamente hablando de Planear – urge elaborar un Plan Rector Municipal, que contenga acciones a corto, mediano y Largo plazo, entendiendo como corto, el plazo de los 3 años de gobierno – Mediano, acciones a llevar a cabo durante los próximos 15 años, y – Largo, las que el municipio necesita trabajar en los por venir 50 años… ¿Será posible efectuar este tipo de acciones?... es el tiempo, el cual responderá en forma positiva o negativa.
☼Por último, pero no por eso lo menos importante, es el rubro de la Recreación, pues para que un conglomerado social sea mucho más productivo, más vivo, con mucho mejor ánimo por disfrutar de este periodo que nos toca vivir, debemos incluir en nuestros actos diarios y cotidianos de un conocimiento de Bienestar, Bien ser, y Bien hacer, el cuál heredado a nuestra descendencia, sea ésta también constructora de pensamientos de respeto hacia todos los rubros que ocupan nuestra atención y consideración – por ejemplo, el respeto y nuestra admiración por la conservación de nuestro hábitat natural, considerando que el pensamiento – muy viejo ya, - de que la humanidad nace precisamente con el derribamiento del primer árbol, y que el derribo al último, la humanidad entera fenecerá, pues son las plantas las que con el proceso de la “Fotosíntesis” nos proveen del oxigeno que nos hace vivir y disfrutar de todo lo creado en la natura.

Esta contribución a la sociedad que es planteada en el medio de comunicación “EL CARTÓN DE LAGOS”, pretende llevar a la conciencia de la población un conocimiento del porvenir que la sociedad del presente, debe construir para disfrute de nuestros hijos y nietos del futuro que ya nos alcanzó…

Como siempre, esperaré sus amables comentarios sobre el particular en la dirección electrónica de siempre.

Con todo respeto, su amigo y servidor:

Adolfo Zúñiga García,
e-mail: azunigag.2@gmail.com

Invito a mi blog, serán cordialmente bienvenidos:
http://adolfo-zg.blogspot.com

viernes, 8 de mayo de 2009

MUJERES DEL SIGLO XXI

LAS MUJERES DEL SIGLO XXI

Día a día se adquiere mejor consciencia del papel de la Educación como el factor ineludible para lograr la tan anhelada por muchos – igualdad entre los géneros y el surgir de la mujer a una vida plena en igualdad de derechos – no tan sólo las obligaciones que generacionalmente ha ocupado en el devenir de los tiempos. Desde esta perspectiva, en los pasados 30 años nuestro país ha firmado convenios internacionales y regionales que comprometen al gobierno a tomar las medidas necesarias para eliminar las desigualdades de género en el campo educativo, entre los que destacan: La Convención sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres (CEDAW, por sus siglas en inglés) firmado en 1979, la Plataforma de Acción Mundial (PAM) surgida de la IV Conferencia Mundial sobre la mujer celebrada en Beijing, en septiembre de 1995, el Programa de Acción Regional (PAR) para las mujeres de América Latina y el Caribe, 1995-2001, y la Declaración del Milenio, firmada en septiembre del año 2000.
La PAM dedica un apartado a la situación educativa de las mujeres, señala que la Educación “es un derecho humano y constituye un instrumento indispensable para lograr los objetivos de igualdad, desarrollo y paz” y establece la importancia de la educación no discriminatoria para las niñas y los niños: “la inversión educativa para las niñas y las mujeres ha demostrado ser uno de los mejores medios para lograr un desarrollo sostenible y un crecimiento económico a la vez sostenido y sostenible, con un rendimiento social y económico muy alto”.
De las afirmaciones contenidas en los convenios puede deducirse que los Estados tienen la responsabilidad de implementar políticas activas para: garantizar a la población en general, y en especial a las niñas y a las mujeres, el acceso a una educación formal e informal que la prepare para el ejercicio de sus derechos y de la ciudadanía plena; la participación equitativa en los niveles de decisión y el reparto igualitario de las responsabilidades familiares y domésticas; superar los obstáculos en la igualdad de oportunidades de hombres y mujeres, así como promover la igualdad de género y la autonomía personal, económica, social, política y cultural de las mujeres para que puedan participar como pares, en igualdad de condiciones, con otros actores, en todos los espacios y niveles de deliberación y toma de decisiones.
En este sentido, el gobierno mexicano tiene el compromiso ineludible de incorporar la categoría género en el conjunto de las políticas educativas, lo que implica nivelar tanto las desigualdades en el acceso, permanencia y egreso de niñas y niños en el sistema educativo, como introducir cambios en la socialización de género a través de medidas para eliminar la discriminación y los estereotipos sexuales en el proceso educativo: currículo, libros de texto, formación y actualización docente.
Por tanto, es de esperar que durante el presente siglo, al fin, podamos construir (entre todos, gobierno, hombres, mujeres, niños y niñas) dicha categoría de seres iguales en lo cotidiano y en general las relaciones – ahora mal entendidas – ya que parece a muchos les place que nuestras compañeras de viaje permanezcan ahí, en el rincón, detrás de la puerta, sin salir al mundo y menos oírlas declarar el derecho a vivir, hablar, buscar y educar que todos tenemos por ley natural y que en muchos sitios les es sistemáticamente negado por hombres aferrados a la tradición, hablo de muchos padres, esposos, inclusive hijos, mismos que miran como algo de naturaleza real el que sus madres, esposas o hijas deben tomar como algo predeterminado por Ley. Dichas relaciones es de primera necesidad tengan un trato adecuado a estos tiempos – veremos que de suceder esta acción, el trabajo de ellas, con mejor educación, sin soportar el maltrato, con la aportación de sus ideas, con la aceptación sin cortapisas de nosotros sus compañeros, juntos, formaremos un equipo que no habrá poder alguno que impida lograr el desarrollo de esta sociedad que – ahora más que nunca – requiere de dicha conjunción de esfuerzos.
Por dichas razones ya descritas, exhorto a todos los que pueda quedarles este traje – que en verdad son muchos – a tratar de hacer uso de la inteligencia que el Señor Dios ha puesto en cada uno de nosotros, y pensar que si el trabajo que enfrentamos por lograr mejores condiciones de vida, mucho más saludables, con estándares de calidad, con placer por estar en esta nave volando a 40,000 kilómetros por hora alrededor del Astro Rey, a preocuparse por elaborar pensamientos a favor de nuestras mujeres, incluidas las niñas y las ancianas, y en torno a estos pensamientos, conformar el equipo que hará posible la transformación de la sociedad.
En este tenor, solamente me permito hacer un viaje imaginario alrededor del mundo, en el cual ambos géneros vibremos en el mismo tono, – en forma literal – caminemos tomados de la mano, sonriendo, pensando, trabajando y caminando juntos, respetando los saberes y haceres de cada cual, con el problema de la “EQUIDAD” resuelto y quedado en la historia como un elemento negativo que debe quedar enterrado para no resucitar jamás, en ese momento, agradeceremos el trabajo que ellas fueron capaces de hacer, en ese momento deberemos formar un altar y darles gracias por el beneficio recibido.
Hombres del siglo XXI – de no incluir esta clase de acciones dentro de nuestras cabezas – está demostrado que las cosas seguirán igual, con el riesgo inminente de empeorar – debido a que, “ la historia no miente” – desde el inicio de nuestra vida independiente hombres de todas las tallas habidas y por haber, han tratado – muchas veces inútilmente – de contribuir a mejorar las condiciones de vida de esta población mundial y lo único que han logrado es que las cosas empeoren cada día más, ejemplos sobran desde el “Padre de la patria”, Morelos, Juárez, Maximiliano, Díaz, y ahora los nuevos, Salinas, Cedillo, Fox, y el mejor de lo peor, Calderón… siempre hombres que logran satisfacer sus necesidades individuales, y que dejan en el rincón – detrás de la puerta y con oídos sordos a los clamores del pueblo a quien dicen servir.
De continuar con este imaginario viaje, imaginemos que una mujer con conocimiento – ya hay muchas – con conciencia lúcida – también existen bastantes, le otorguemos el poder de decidir los destinos del pobre pueblo mexicano, y de continuar con la imaginación – ahora desbordada – nos logre sacar de este perpetuo atraso, de ese subdesarrollo – que ya cansa por lo eterno – y logre, junto con otras y otros, que, por fin nos pongamos a trabajar en lo social, lo político y las demás esferas sociales, para avanzar por los caminos que ahora y siempre nos han sido negados. Puedes imaginar una vida diferente de lo que dicta la forma tradicional, en la cual lo importante es buscar el más mínimo pretexto para no laborar, para “hacer puente”, llegar tarde a todos lados, hacer como que trabajo – que al fin el patrón hace como que me paga, escamotear todo lo inimaginable, continuar con nuestras “hazañas” de contribuir con la corrupción, la mordida, la deshonestidad, el robo, la mentira, el engaño a todos quienes nos rodean – y de forma por demás grotesca – ufanarnos de ello ante propios y extraños, así como si realmente fuera una hazaña tener en nuestra conciencia todo por lo cual deberíamos estar confinados en el lugar adecuado – y además sin oportunidad de salir, como dicen los abogados: sin derecho a fianza posible.
Los maestros conocemos que en el cotidiano trabajo del aula – por fortuna, ahora conviven los géneros en igualdad de circunstancias – existen muchos estudiantes que si hacen lo que deben hacer, sin embargo, es notorio que el bello sexo, es de manera importante mejor dedicado a la labor de formación como sujetos activos y responsables del trabajo, basta observar que en el trabajo de equipo – por ejemplo, el desempeño es, con mucho, de mejor dedicación al arte de aprender y lograr los mejores resultados en comparación de muchos de sus compañeros del sexo fuerte. Entonces ¿Cuál es el problema? – la respuesta es obvia, los adultos hemos construido un mundo de hombres y para los hombres, no les damos su lugar, minimizamos el trabajo de ellas, les hacemos saber – a veces, de manera no muy ortodoxa que ellas no valen nada, que sólo sirven para estar en casa, detrás de la puerta, haciendo el quehacer doméstico – mismo que por sistema no es valorado en su justa dimensión. Personalmente reto a dichos hombres a que hagan el ejercicio de imaginar que un buen día, el poder supremo, les premia transformándolos en el sexo opuesto, y que dicho premio es solamente por un plazo de no más de 6 meses, en los cuales habrá que llevar a cabo las funciones propias de su sexo, haciendo ni más ni menos que el trabajo que nuestras mujeres en su cotidianeidad llevan a cabo y por ende, sobrevivir con la dignidad que caracteriza a nuestras compañeras, a la tradición de que no puedes hacer esto o aquello, porque a los hombres no les parece adecuado, pueden imaginar mis estimados lectores el resultado del mencionado premio al esfuerzo de ser hombres cabales.
Recuerdos solamente quedan del pensamiento – saber de la autora de mis días…
…{El hombre debe ser…} “Feo, Formal y Valiente”, la mujer siempre será bella, sin la mujer el destino de la humanidad se perdería en la nada, sería un desperdicio de creación, además que aburrición de vida – puros hombres, ¡Bhah!, las mujeres somos las flores que adornan el mundo, si un hombre no encuentra unos ojos bonitos, que lo sepan mirar, unos labios que besar, unos brazos que lo sostengan, entonces no sabe lo que es realmente bello, ni cómo se vive una vida plena, ni la razón para estar en el mundo…
Esto y más era plática de mi madre con las visitas a la casa materna – ahora muchos años después… esos pensamientos en cuantas mentes femeninas todavía quedan… si analizamos las noticias que ahora dan la vuelta al mundo casi en el instante que ocurren, ¿Qué es lo que encontramos?... es de sobra conocida por todos los andantes en este camino las atrocidades que día tras día encontramos ahí, ¿Será necesario relatar de nuevo lo que ocurre en esta bola errante por el espacio? – ¿Habrá en las conciencias de los casi siete mil millones de personas que atiborramos todos los rincones de la tierra el deseo de transformar esta terrible situación?
Cuando lo pienso, trato de pensar, por ejemplo, en la obra de Michel Ángelo di Lodovico Buonarroti Simoni (1475 – 1564), su trabajo en mármol de carrara, “La Piedad” – su “David” – el “Moisés”, el cual fue su escultura más realista y cuenta la leyenda que al terminarla el escultor pensó que la única cosa que le faltaba por extraer del mármol era la propia vida, por lo que golpeó la rodilla derecha de la estatua y le dijo: “¿Porqué no me hablas?”. Sólo un ser privilegiado, tocado por la mano de Dios, es capaz de dar forma a estas rocas, esculpiéndolas hasta alcanzar la perfección e incluso a impregnarlas de un cierto halo de vida, ese ser era “Miguel Ángel”.
Por fortuna existe en el mundo infinitamente mucho más amor que odio, más verdad que mentira, con grandeza mucha más bondad que maldad, a pesar de la información difundida por los medios de comunicación – y habrá que decirlo – del gusto de las personas, quienes buscan con ahínco el conocer la “nota roja” que cualquier otra sección noticiosa, lo cual es un “mal cultural”, una especie de morbo por conocer que hacen los “otros” – sin pensamiento real sobre que nosotros mismos somos los “otros” de los otros, que nuestros actos de manera directa afectan a esos “otros” – con intención o sin ella – con sabiduría – que podemos adquirir por medio de la lectura – será en verdad, uno de los caminos que hay que recorrer para darle un “ORDEN” a todo lo que nos rodea, hacer un “reacomodo” – iniciando con nuestro pensamiento, al cual, es necesario “desfragmentar”, (Limpiar) – (Sacudir de polvo y telarañas), para ocuparlo por pensamientos más positivos y verdaderos en torno al tema de los derechos de nuestras mujeres y en general de todo el pensamiento que lo ocupa.
Ahora las preguntas son: ¿Qué nos falta como sociedad, para que unidos logremos hacer nuestro mundo un mejor lugar de vida? - ¿Trabajo en equipo? - ¿Pensamiento? - ¿Acciones?...
Las respuestas están – donde siempre han estado – en el interior de las cabecitas de las personas que nos acompañan en este viaje por los confines del Universo…
Por último favor de recordar el ejercicio descrito líneas arriba, el cual pretende dar conciencia del verdadero “valor” que representa el – ahora callado trabajo de nuestras mujeres, niñas, jóvenes y ancianas…
Será un placer recibir sus comentarios sobre este o cualquier otro tema en la dirección electrónica siguiente: azunigag.2@gmail.com
Me despido de momento con el consabido – “Hasta la próxima”
Adolfo Zúñiga García.

viernes, 13 de febrero de 2009

Las Competencias ciudadanas...

COMPETENCIAS CIUDADANAS
Por considerar de interés de la ciudadanía en general, y de los Lectores de “El Cartón de Lagos”, en particular, y en virtud de estar asesorando a dos grupos de Maestros con el curso de actualización docente “LA FORMACIÓN CÍVICA Y ÉTICA EN LA EDUCACIÓN BÁSICA” – Grupo en que se están reflexionando temas por demás de la cotidianeidad de nuestro tiempo, es que escribo algunas ideas que bullen dentro de mi ser social, natural, político, económico, plural e integrante de esta comunidad pensante y actuante de sus derechos y responsabilidades.
En la práctica del día a día dentro del aula, los docentes se afanan en construir dentro del ánimo de los alumnos una conciencia de ciudadanos que lleven dentro de su ser los principios de dignidad humana, paz, mayoría, derechos humanos. Valores universales de JUSTICIA, LIBERTAD, IGUALDAD, TOLERANCIA, SOLIDARIDAD, FRATERNIDAD, Valores de respeto, responsabilidad, pluralismo, con Procedimientos de diálogo, participación, de elecciones, de no violencia, implícito las Condiciones de Equidad, competencia regulada, ejercicio de la ciudadanía y soberanía popular, todo lo cual forma y conforma el “Horizonte ético de la Democracia”.
Mediante la reflexión y análisis de experiencias cotidianas sobre el ejercicio de la democracia y la ciudadanía, así como aportes técnicos sobre la materia; se induce al reconocimiento de la escuela como un espacio que contribuye al desarrollo de una cultura política democrática a partir de las competencias cívicas y éticas de los programas de estudio de educación básica vigente. Se revisan los conceptos fundamentales sobre los temas de derechos humanos y cultura de la legalidad, se analizan algunas recomendaciones para abordar dichos temas como parte de los contenidos de la Formación Cívica y Ética.
A todo lo anterior, surgen algunos cuestionamientos - ¿Cuántos profesores tienen la actitud de reflexión y análisis de estos temas?, ¿Quiénes son los que poseen las virtudes que se requieren para trasmitir las competencias – que, en primer lugar se deben poseer?, ¿Hasta qué punto se debe permitir la “doble moral” de enseñar lo que no se tiene?, veamos un poco las competencias que se pretende enseñar a los alumnos como ciudadanos éticos de la sociedad, para formar el “Ciudadano ideal” en cualquier sociedad que presuma de ser tal.
Capacidad de auto reconocerse como sujeto de derechos y RESPONSABILIDADES.
Capacidad de reconocer y respetar los derechos de los demás. (Tolerancia, reconocimiento del derecho a la diferencia, no discriminación, pluralismo).
Capacidad de auto contención para no exigir más de lo que se puede ofrecer. (Sentido de responsabilidad social, reciprocidad, sentido del interés general)
Capacidad de participar en el debate público y, por esa vía, en el proceso de toma de decisiones. (Razonabilidad pública como fuente de persuasión, renuncia al principio de autoridad y a la tradición).
Capacidad de evaluar el desempeño de quienes ocupan los cargos públicos (monitoreo ciudadano) y de imponer costos políticos cuando así lo ameriten las circunstancias.
Como se podrá observar la formación de un individuo con estas habilidades cognitivas de reconocerse como sujeto pleno de derechos y responsabilidades, de ejercer el respeto a los otros en esos mismos derechos, por medio de los valores universales, ubicar la formación con un sentido de responsabilidad social, reciprocidad en los intereses de la colectividad, formación de hábitos de debates dentro del aula, para determinar la toma de decisiones del interés del grupo y lograr por ese medio la competencia de evaluar el desempeño del grupo entre todos los integrantes, así como imponer las sanciones con principios de raciocinio, control, madurez y equidad, es todo un gran reto a lograr.
Cuando lo anterior podamos considerarlo un hecho consumado, los individuos que egresen de las aulas de la educación básica, contarán con las habilidades y competencias para desarrollarse dentro de la sociedad que ellos mismos se encargarán de construir, cuidar, transformar y evaluar para determinar los senderos que deban seguir; esto es la finalidad de la educación básica, es la guía que los docentes tenemos la obligación de construir en el trabajo cotidiano dentro del aula; pero para lograr avances en este camino, deberemos tener la humildad de reconocer que es un trabajo que no podemos construir solos, para ello necesitamos de la labor que los padres de familia deberán fomentar dentro del hogar, y desde el seno materno.
En un estupendo artículo sobre “Las reglas en la escuela”, la autora Silvia Conde Flores, expone ideas sobre la definición de lo que es una “Escuela democrática”… cito textual,
“Es un espacio de legalidad y justicia. Son múltiples las posibilidades que ofrece la vida escolar para que el alumnado comprenda la importancia de las reglas y se comprometa con su respeto, además de que desarrolle su capacidad legislativa y el sentido de justicia. La construcción de un ambiente escolar justo y de legalidad, involucra diversos elementos: el diseño participativo de las reglas, su permanente revisión y el compromiso con su respeto, la disciplina, el ejercicio democrático de la autoridad y la resolución no violenta de conflictos, cuando éstos se presenten”.
No será tiempo perdido el que maestros y directivos inviertan dos o tres días al inicio del curso para analizar con padres de familia, maestros y alumnos, la normatividad aplicable a la escuela, no solo para establecer un compromiso con su cumplimiento, sino para resolver dudas y reorientar y aclarar interpretaciones erróneas. En un contexto democrático, el docente no pierde su autoridad sino que debe ejercerla con apego a los límites establecidos y con respeto a la dignidad humana. Puede corregir a un alumno haciendo uso de su autoridad, siempre y cuando no se viole el derecho a la educación y no imponga tratos crueles, inhumanos o que atenten contra su dignidad. Los padres requieren conocer los límites de los docentes y directivos en la aplicación de sanciones, apoyar a la escuela cuando sus hijas o hijos cometen una falta, y en caso de violaciones a los derechos de los niños, denunciarlas ante las autoridades correspondientes.

El conocimiento de las reglas y normas en la convivencia de las instituciones educativas, permitirá a los alumnos el aprendizaje del verdadero sentido de la legalidad y la justicia, a los maestros les otorgará la confianza de enseñar a los alumnos que practicando las reglas establecidas pueden avanzar hacia la autonomía, basada en una moral de principios y autorregulación, para que transiten de una posición individualista a una distinta basada en el reconocimiento del otro, de lo público y del interés común, así como para que construyan el sentido democrático de legalidad, justicia y autoridad.
La manera como los niños y las niñas entienden las reglas está ligada a su desarrollo moral y cognitivo y a sus experiencias previas, a partir de las cuales han construido sus nociones de norma, justicia, bien y mal. Los más pequeños entienden las reglas como una prohibición establecida por los adultos, aunque gradualmente van comprendiendo que son acuerdos para la convivencia y que todas las personas podemos participar en su definición.
Con actividades sencillas, el docente puede promover que los alumnos reconozcan que tienen la capacidad de hacer leyes para sí mismos con responsabilidad, conciencia y equidad. Por ejemplo, decir explícitamente al grupo “ustedes pueden proponer normas que todos vamos a respetar”, constituye una especie de validación, de permiso para regular colectivamente el comportamiento de un grupo.
En educación preescolar pueden elaborarse reglas sencillas de participación, de uso del material colectivo o de organización de las actividades cotidianas. Las reglas deben ser breves y claras y señalar el comportamiento esperado, más que el prohibido. Por ejemplo “Guardo el material que ya no uso”, “pido permiso para ir al baño”, “recojo lo que está tirado”. En los primeros grados de primaria se aplican estos mismos criterios, pero las reglas deben implicar cada vez un mayor compromiso y más responsabilidad. Los niños y las niñas en estas edades, tienen dificultad para comprender su aptitud de elaborar reglas que todos deberán respetar, por ello es importante definir inicialmente pocas reglas, de manera que puedan identificar en la interacción cotidiana la forma en que se aplican las que ellos mismos propusieron.
A partir de tercer grado de primaria y hasta secundaria es posible ir generando gradualmente competencias legislativas cada vez más complejas. Así, en su proceso formativo, el alumno pasa de la definición de reglas principalmente restrictivas, a la elaboración de reglamentos basados en principios, en derechos y obligaciones, en sanciones claras y justas que además procuren la corresponsabilidad y la reparación del daño.
En la definición de sanciones, los docentes comparten la facultad de aplicarlas de acuerdo a lo establecido. La definición colectiva de sanciones y mecanismos de corrección marca límites a las acciones de los alumnos, a fin de que comprendan que no pueden hacer y decir cualquier cosa y en cualquier momento.

Proponer sanciones para otros es una forma de ejercer autoridad. Los alumnos deben aprender a moderar ese poder; cuando por primera vez definen reglas de aplicación general, suelen caer en la tentación de utilizarlas para tratar de evadir el trabajo o se van al extremo de proponer reglas crueles, inhumanas y degradantes. Por ello, el docente requiere apoyar a los alumnos para que comprendan que las reglas y las sanciones deben estar orientadas por la justicia y el respeto a la dignidad, además requiere permanecer vigilante para evitar que traspasen los límites del poder democrático y lleguen a extremos que rayan en el autoritarismo. A la escuela como organización, le corresponde asegurar que esta experiencia se viva con autenticidad y asegurar que el docente cuente con el apoyo institucional necesario para realizar este trabajo.
Para cualquier persona, la convicción de que efectivamente puede proponer reglas de aplicación general, se vincula con sus experiencias en la elaboración de las mismas. Muchos de nuestros alumnos han aprendido que las reglas se respetan básicamente cuando han sido definidas por los adultos, y seguramente se han enfrentado a múltiples situaciones en las cuales las reglas propuestas entre pares son laxas, cambian constantemente y pueden violarse con facilidad. Por ello, una escuela democrática debe procurar la aplicación sistemática y consistente de las normas a fin de que el alumnado reconozca que estas no se aplican a capricho y que elaborar reglas con su participación no es parte del "juego de la democracia", sino que una regla propuesta por un alumno y apoyada por el resto, tiene la misma validez que una regla propuesta por un maestro.
Esta congruencia normativa es responsabilidad de toda la escuela. Hasta las situaciones aparentemente más simples pueden ser una oportunidad para enseñar al alumnado la importancia de las normas y destacar su papel en la organización de la escuela.
En congruencia con lo anterior, me permito transcribir, texto que publica el diario del lector en la Ciudad de Colima, y que firma la Lic. Patricia Gómez González, titulado “NUESTROS HIJOS… NUESTRA RESPONSABILIDAD”.
Esperaré los comentarios de los padres de familia, de sus hijos, de maestros y sociedad en general en la dirección electrónica: azunigag.2@gmail.com


“Bueno, pero... ¿qué nos pasa? ¿Qué es lo que nos hace suponer que alguien más tiene la
responsabilidad de cuidar de nuestros hijos, si nosotros, que se supone que somos los que más los amamos, no queremos tomar esa responsabilidad?Es ridículo ver esas mesas redondas, en las cuales funcionarios públicos, dueños de bares
y discotecas, miembros de comités ciudadanos y medios de comunicación se culpan unos a otros por algo que no es más que falta de responsabilidad de nosotros los padres. Que si en los bares le venden alcohol a menores, que si los agentes de tránsito reciben sobornos, que si no cierran estos lugares a la hora señalada...¿Pero en dónde están los padres de éste menor que tomó más de la cuenta? ¿Quién lo recibe en su casa a esas horas y en ese estado?¿Quién le dio el dinero para entrar en el bar, para el alcohol y para el soborno?¿Dónde están los padres que le dieron el carro a un menor que no es capaz de hacerse responsable y maneja aunque esté tomado?¡Por favor! ¿En qué piensan los padres de esos jóvenes que salen de su casa a las 11 de la noche, habiendo empezado a tomar desde la tarde, durante el partido de Chivas contra América? ¿Y qué están pensando los padres de la jovencita de 16 ó 17 años que va a conseguir "rait" de regreso con la mamá de fulanita, sin querer enterarse de que esa mamá ni siquiera
está en la ciudad?Por qué queremos pasarles la responsabilidad de decidir en manos de quién ponen su vida, si todavía no son capaces de decidir de qué color pintarse el pelo, hoy con rayitos, mañana mejor negro. Por qué les damos permiso a nuestras hijas de irse a dormir después de la disco a casa de una amiga y les cargamos la responsabilidad de llevarlas a los novios de 19 ó 20 años, quién sabe a qué hora y no sabemos ni cómo, pues puede ser que tome de más. ¿Por qué queremos creer que son maduros y responsables si nosotros mismos no lo estamos siendo? Nos volvemos ciegos a los peligros por comodidad, nos hacemos los "buena onda", "es que yo sí le tengo confianza a mi hija". Lo que tenemos es miedo y flojera, no queremos actuar como padres.Nuestros hijos no necesitan que seamos sus amigos... Ellos ya tienen un montón de amigos de su edad. Nuestros hijos necesitan padres valientes y responsables, que pongan reglas y luego estén ahí para ver que se cumplan.¿Cómo va a depender la seguridad de mi hijo del barman de un antro o del agente de Tránsito, o si el dueño de la disco sí cumple la ley y cierra a las 3:00 A.M. en lugar de a las 6:00 A.M.?Yo creo que sí debería de haber un horario, pero el que los padres pongan en su casa
independientemente de la hora que cierren los antros. ¿De qué tenemos miedo papás? ¿Por qué no podemos poner reglas? ¿Por qué no podemos exigir que se cumplan?Si los jóvenes no necesitaran guía, si no necesitaran límites ni autoridad a quien respetar, no existiríamos los padres. Se nos encomendó una misión muy especial, la más grande: colaborar con Dios en la creación y es a nosotros a quienes se nos pedirá cuentas por nuestros hijos, no al dueño del bar ni al amigo de nuestro hijo que iba conduciendo borracho cuando chocaron, ni al policía ni al maestro... ¡a nadie más!Nunca, nadie podrá hacer que nuestros hijos regresen a casa a tiempo y a salvo si nosotros no podemos hacerlo. No existe ley ni horario ni funcionario capaz de hacer por nuestros hijos lo que nosotros no queremos hacer.Actuar como padres es muy difícil y claro, oír de ellos "es que todos te tienen miedo, papá", ¡pues no importa! No estamos en campaña de elecciones para ser el papá más popular del año, pues ya cada quien tiene el padre que le tocó y sería estúpido poner en peligro la seguridad de nuestros hijos por quedar bien y caerles bien a sus amigos.Es horrible oír de muertes de muchachos así, que han tenido la desgracia de toparse con esos otros jóvenes, hijos "huérfanos" de padres "buena onda".No estaría mal ganarnos el respeto de nuestros hijos tomando las riendas de su vida, haciéndonos responsables de su hora de llegada, de lo que toman, de sus calificaciones, haciéndoles saber lo que esperamos de ellos y creando los medios para ayudarles en su lucha para conseguirlo. Pongamos los pies en la tierra, seamos consientes...Los jóvenes, lo único que necesitan es que ¡actuemos como padres!

Lic. Patricia GómezGlez

jueves, 29 de enero de 2009

Fue... un sueño.

La noche del día lunes 11 de noviembre de 2008, casi para amanecer el día martes, día de traslado a la Ciudad de México, para recibir el Curso sobre “Formación Cívica y Ética” – que en forma posterior llevaré a los maestros de Jalisco – 9 y 10 diciembre – se da este descanso nocturno en forma por demás inquieta – la emoción de traslado a esta Ciudad “La más grande del mundo”, es comprensible, pues no es de mi gusto el venir a la parte más contaminada de nuestro hábitat común, pues como escribo líneas arriba, pasé una noche con mal estar general, desde todos los ámbitos de mi cuerpo, principalmente la barriga, razón por la cual levanté y tomé una dosis de carbonato, substancia que a la postre me permitió dormitar un poco.
Pues bien, casi al ir a despertar, me encontraba soñando con que mi persona era una “Autoridad” educativa – en realidad, lo soy, pues ocupo el puesto de Profesor del Centro de Actualización del Magisterio – pero no como lo soñé, trataré de describir una parte de esta parte de mi noche:
Me encontraba en una institución educativa, dentro de un salón lleno de niños de primaria – más menos de tercer año – una maestra se encontraba al frente, explicando unas funciones numéricas, los niños, se dirigían a mi persona buscando explicación a lo que estaba sucediendo en el aula, y yo – con mucho gusto, me dirigía a ellos explicando sus dudas, y escuchando sus comentarios… luego me miraba presidiendo una asamblea de padres y madres de familia, en donde se trataban asuntos referentes a los avances y en muchos casos retrocesos académicos de los alumnos, las quejas de los integrantes de la asamblea eran en verdad inquietantes, pues mostraban en la práctica que los egresados de nuestras aulas, no eran capaces de resolver problemas de ninguna clase… ni fáciles y mucho menos difíciles… entonces me preguntaban sobre ¿Qué estábamos haciendo con el tiempo educativo de los seis ciclos de educación primaria? - ¿Por qué no se notaban los avances en el conocimiento de los niños? - ¿Cómo podíamos considerarnos profesionales de un trabajo que no muestra resultados satisfactorios en ningún aspecto de la educación básica? - ¿Qué si sabíamos que pasan casi 12 ciclos escolares los alumnos en ese nivel? - ¿Qué cual debería ser el resultado en los alumnos? - ¿Qué en dónde se encuentra la falla… en los niños? - ¿Los maestros? - ¿El sistema? - ¿La genética? - ¿Los libros de texto? - ¿Qué había que hacer con él, o los culpables... en caso de hallarlo (s). etc., etc.
Al despertar, sentía una pena muy grande dentro de mi alma, de escuchar y querer transformar la situación de los asambleístas de mi sueño, me miraba como si fuera una película dirigiendo mis palabras a la concurrencia, era mi discurso un reclamo a todos los que integramos la sociedad educativa, desde el preescolar, hasta el nivel de maestría y doctorado, a los investigadores, y escritores de libros, a los miembros de los partidos políticos y el gobierno en general, proporcionaba claves para tratar de transformar nuestra realidad sobre el avance de la educación en nuestro país, hacía hincapié en que los tiempos que nos toca vivir, los avances de la tecnología, la ciencia, la cultura, la conciencia de la sociedad deberán brindar soluciones a ese tipo de problemas, y que ese era el momento de manifestarlo, de exigirlo, de plantearlo y después de ese proceso de ¡Ganarlo! – Que había una condición – y que ésta era que ese trabajo de proporcionar educación a los productos de nuestra sociedad era un trabajo que nunca se le podrá dejar solamente a los maestros… que todos somos corresponsables del saber de los niños, después jóvenes, adolescentes, hombres y mujeres de nuestro país…
Los niños aprenden lo que viven en sus casas, si en el hogar existe amor, armonía, responsabilidad, equidad, justicia, diálogo, acción… (Y esto es secundado por la escuela, maestros, directivos…) entonces de ese mismo modo el niño responderá; igual que responde si carece de uno o más elementos de los enumerados; es decir, el niño, después joven, enseguida hombre maduro y al final anciano, mostrará lo que la sociedad le entregue en el trayecto de la vida, por tanto demos lo que debemos dar, para lo cual habrá que – en su caso – primero adquirir, para tener y poder proporcionar…
Me encontraba fuerte en el decir, y las orejas que me escuchaban se mostraban atentas al discurso, y prestos todos a ejecutar acciones en bien de la niñez y juventud mexicana…
Ahora que lo escribo, me doy cuenta de que faltan muchas palabras dichas en el discurso y que alentaban los espíritus de nuestra asamblea nocturna, quizá porque pasaron casi catorce horas después del sueño… sin embargo, no me gustaría dejar pasar la oportunidad de dejar escrito – aunque sólo sea una parte – de ese momento que viví, disfruté… en fin soñé…
La capacidad de soñar, nos lleva de la mano para la adquisición de realidades… es en fin, una de las habilidades superiores del conocimiento.
Bueno, hasta la próxima…
Adolfo Zúñiga García.

lunes, 3 de noviembre de 2008

La defensa.

La defensa.

El papel flotó en el pesado y cálido ambiente del salón de clases. Por azar, la maestra Sofía levantó su mirada del texto que en esos momentos leía con voz monótona y sedante.
– ¿Quién arrojó esa hoja de papel? –preguntó con timbre helado.
Nadie contesto, un silencio de negros presagios invadió el aula.
– ¿Quién fue? – preguntó de nuevo.
Sólo silencio, nadie se movía.
El metálico sonido de sus zapatos altos se escuchó mientras se dirigía hasta donde el papelucho se había posado, cerca de la ventana. Tomándolo en su mano, regresó al escritorio y con gestos teatrales ante la impaciencia de los alumnos lo miró; era un bello dibujo, en la parte superior un enorme corazón clásicamente atravesado por una flecha. En ambos lados aparecían dos nombres: Rosa María y Alberto. Bajo el corazón estaban dos siluetas de forma humana completamente desnudos. Un hombre y una mujer.

¡Vaya, vaya! –exclamó la maestra Sofía–, ¡con que ésas tenemos! ¿Quién fue el autor de semejante tontería? ¿Fuiste tú, Alberto?
Alberto se revolvió en la butaca, quiso decir algo pero las palabras le faltaron.
La maestra atacó de nuevo: – ¿acaso fuiste tú Rosa María?
La chica, con ojos vidriosos no contestó, sólo bajo su mirada hasta el piso.

–¿Cómo es posible, que mientras yo explico un tema tan importante como es la revolución francesa, la caída de la monarquía de los Luises, los anhelos de libertad del pueblo francés, la lucha fratricida, ustedes estén pensando en otras cosas? Perdiendo el tiempo de una manera tan miserable con esas tonterías. ¿Qué pensarán tus padres si vieran esto, Rosa María? Tu madre se llenaría de vergüenza. Y tú, Alberto, a tus dieciséis años no eres más que un muchacho inmaduro que sueña con ser hombre. ¿Acaso te sientes capacitado para sostener una familia? ¿Ya tienes trabajo? ¿Serías a tu edad un padre responsable? Y ahora díganme, ¿quién hizo esta porquería de dibujo?

Alberto no contestó, Rosa María tampoco. El salón se llenó de murmullos sordos adornados con una que otra sonrisa de burla.

–El vista de que no quieren confesar quién fue, me hacen el favor de presentarse a la hora del recreo en la dirección.

La maestra Sofía continúo su clase y el papelito, prueba de las urgencias juveniles, fue a parar en la enorme bolsa de mano de la maestra.

A la hora del descanso los dos jóvenes se dirigieron a la dirección. La autoridad máxima del plantel ya estaba enterada del problema y pronto los hizo pasar a su despacho.

Rosa María estaba a punto de llorar, con ojos angustiados buscaba la excusa, el perdón, y borrar de una vez por todas tamaña vergüenza. Alberto iba callado, aparentemente sereno.
–Lo que pasó hoy en la clase de ciencias sociales merece una severa amonestación, su delito es grave jovencitos y esto lo tendrá que considerar el Consejo Técnico Escolar y deberá tomar una resolución. Por lo pronto, quedan suspendidos hasta el día de mañana en que dicho consejo se reunirá a las cinco de la tarde y por lo tanto, ustedes deberán presentarse a esa hora.

Cuando los dos jóvenes salieron de la oficina, Rosa María con lágrimas en las mejillas le dijo:
– ¿Por qué lo hiciste?
–Perdóname, Rosa María. – Contestó Alberto–. Te juro que no sé qué me pasó, la clase estaba aburrida y yo empecé a imaginarme cosas...

–Ahora me has metido en un gran problema. ¿Es así como me demuestras el amor que sientes por mí? ¿Qué va a pasar si nos expulsan? ¿Y cuando mis padres se enteren, qué les voy a decir? ¡Dios mío! ¿Qué voy hacer ahora? Tú sabes Alberto, que te he correspondido, que te quiero, que lo nuestro ha sido un amor limpio. ¿Por qué tenías que llegar a esa vulgaridad? Ahora tendrás que confesar la verdad, que tú hiciste ese sucio dibujo y que en este caso tú eres el único culpable. Pues tú sabes que yo soy completamente inocente.

–Así es –replicó Alberto muy apenado–. Yo diré la verdad, yo fui quien hizo el dibujo y lo confesaré ante el consejo técnico.

No hubo respuesta, ni despedida. Cada uno salió en dirección opuesta.

Al día siguiente el Consejo se reunió, los maestros de las diferentes materias estaban presentes. Alberto y Rosa María permanecieron en el exterior del salón mientras se trataban los diferentes problemas que afrontaba la institución. Por fin, el maestro de Orientación Vocacional los llamó. Se sentaron y escucharon al director que daba a los maestros los pormenores de la acusación.

– ¿Quién hizo el dibujo? –preguntó el de Ciencias Naturales.
–Fui yo –contestó Alberto–. No sé qué me pasó, mi mente empezó a volar, a imaginarme cosas...
–Eres un inmoral, jovencito –dijo el maestro de español–. ¿Ese es el ejemplo que te dan tus padres?
–Debemos poner un remedio a esto. Hoy en día los jóvenes están enfermos de sexo y violencia –exclamó la maestra de inglés.
–Todo este problema se debe a la influencia del cine y la televisión –dijo el maestro de Matemáticas.
–Yo pido a este Honorable Consejo Técnico que Alberto sea dado de baja de la institución, para que sirva de ejemplo y freno a los demás alumnos –dijo la maestra Sofía.

– ¿Y cuál es su opinión maestro orientador? –interrumpió el director.

–Yo –contestó el de orientación vocacional–, estoy por lo que la mayoría decida...

Se guardó un profundo silencio, el momento pareció una eternidad. Y fue entonces que de manera sorpresiva cuando nadie lo esperaba, Alberto habló:

–Señores maestros –empezó con voz titubeante–, sé que cometí un error, una falta grave, y estoy consciente de ello. Pero permítaseme hablar. Rosa María y yo somos novios, creo que nos amamos, estamos muy jóvenes, lo sé, pero de alguna manera tenemos que aprender a conocer el amor. Les aseguro que este amor es limpio, que nos respetamos, que ella no tiene nada de qué avergonzarse.

Por las tardes estudiamos juntos, vamos al parque y nos comentamos nuestros problemas, y entre los dos tratamos de solucionarlos. Ella me comprende y yo la comprendo. Nuestras calificaciones si no son excelentes, sí son buenas; yo prefiero su compañía a la de mis amigos. Cuando estoy con ellos sólo platicamos de tonterías, simplezas y bromas sin sentido, en cambio con Rosa maría, hablamos de nuestros temores, de nuestras inquietudes y de nuestros proyectos.

¿Qué hice siluetas obscenas? De acuerdo. ¿Por qué las dibujé? No lo sé. Creo que estoy sufriendo cambios. Para Rosa María yo deseo lo mejor, jamás intentaría algo que pudiera hacerle daño. Sin embargo, y haciendo una comparación, amo también a mi madre, pero es un sentimiento diferente que no puedo o no me he sabido explicar. Si por las dos siento un profundo amor, si a las dos respeto, si no quiero verlas sufrir, ¿por qué ese amor es diferente en una y en la otra? ¿Me han explicado acaso los maestros en qué consiste esa profunda diferencia entre un amor y otro? No, ¿verdad? Entonces déjenme encontrarlo por mi cuenta, permítaseme experimentar para aprender, déjenme encontrar el camino correcto a pesar de mis errores de adolescente. Ahora bien; en la escuela no hablan del amor que en realidad es sexo, será quizá porque el sexo es concreto y aparentemente sencillo de explicar y comprender, y el amor, ese sentimiento que no podemos dominar y que casi nadie comprende es abstracto. Lo sentimos, yo lo siento dentro de mí, amo a Rosa María con un amor puro, limpio, pero les aseguro que es un amor diferente al que siento por mi madre. Quizá ese amor por mi novia es abstracto-concreto. Yo no sé pero déjenme experimentarlo.

–Ahora bien, –continuó Alberto– Usted, maestro de Español, dígame ¿la declaración de Isthar a Gilgamesh en la literatura mesopotámica, es amor o sexo? ¿Y cuando la diosa Surpunaka trata de seducir a Rama en el Ramayana, es amor o sexo? Cuándo García Lorca dice “Se la llevó al río creyendo que era mozuela y le regaló un costurero grande de raso pajizo” porque era muy gitano y hombre. ¿Es amor o es sexo? ¿O cuando Sor Juana acusa a los hombres como si fueran demonios en sus famosas “Redondillas”, es amor o es sexo? Y usted, maestro de “Naturales”, nos habla en clase del aparato reproductor tanto masculino como femenino, de enfermedades venéreas, de su prevención, del control natal, ¿eso cómo se llama, sexo concreto o amor abstracto? Y en la clase de Sociales sólo nos hablan de países en guerra, de locos y fanáticos ambiciosos que anhelan el poder; inclusive de anormales sexuales como Hitler o sifilíticos como Cortés. ¿Es así como vamos a aprender lo que es el verdadero amor? Nos pueden criticar, juzgar y hasta expulsar los maestros de una institución que están enajenados con las telenovelas y donde se muestran infidelidades, la corrupción, la prepotencia y la estupidez humana’ Si es así, –terminó Alberto con voz quebrada por la emoción–, yo mismo solicito mi baja en esta escuela.

Todos guardaron silencio y por fin el director revolviéndose en el asiento con incomodidad, exclamó:

– ¡Está bien! ¡Está bien, jovencitos! Pueden retirarse a su casa, mañana se presentarán normalmente a su clase, sólo te suplico Alberto, que eso no vuelva a suceder y también quiero que te pongas en contacto con el maestro comisionado del club de oratoria para que te prepare y participes en los próximos eventos regionales.

Los dos jóvenes abandonaron el recinto. Alberto iba sonrojado y trémulo mientras Rosa María lo veía con admiración.

Antes de que se retiraran los maestros del local, el profesor de Educación Física recibió bajo la mesa de juicios un papel que decía:

Te espero hoy en la noche en mi departamento.
¡Te deseo CONCRETAMENTE!
Sofía

1 Arenívar, José. La vida en la escuela, Fundación SNTE para la Cultura del Maestro Mexicano, A.C., México, 1992, pp.35-40.